Contemplativas y Misioneras del Amor Trinitario de Dios revelado en Cristo

Las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús somos un Instituto religioso de derecho Pontificio nacido el 8 de Setiembre de 1998, que procede de otra Congregación Religiosa: Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de Issoudun.

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Tanto las Constituciones como el Directorio, nos instan a una íntima unión con el Corazón Eucarístico de Cristo. Toda nuestra vida debe estar centrada en la Eucaristía para ofrecer reparación, ante un mundo pecador que hiere a Dios rechazando su Amor.

Rezamos por el Santo Padre, los Obispos y los Sacerdotes, para que sus corazones sean reflejo del Corazón Sacerdotal de Cristo.

Madre María Marta

Nuestra Fundadora, Madre María de Jesús Velarde, es el instrumento elegido por Dios para llevar al Instituto por el camino de santidad que la Iglesia ratificó el 25 de diciembre del mismo año, fecha en que aprobó las Constituciones.

La actual Superiora General de nuestro Instituto es la Rvda. Madre María Marta Simón. Elegida en nuestro Cuarto Capítulo General el día 30 de noviembre de 2017.

Nuestro lema: "Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús" refleja nuestro deseo de llevar el amor de Cristo a todo el mundo como contemplativas y misioneras del Amor Trinitario de Dios, revelado en Cristo.

“Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, contemplativas y misioneras del Amor Trinitario de Dios revelado en Cristo, queremos ser fieles al Carisma Fundacional, a la unidad y a la Nueva Evangelización.”

El Señor que nos llamó nos invitó a seguirle con un corazón indiviso

  • Colegios

Nuestra Consagración

Voto de Castidad
“Nos retiramos de la convivencia habitual con nuestra familia natural, aunque sigamos amándola de forma aún más pura y espiritual; y renunciamos a formar una familia nueva para vivir una CASTIDAD CONSAGRADA a Dios y a su Santa Iglesia.

Voto de Pobreza
Abandonamos el aprecio por los bienes materiales personales y poder disponer de ellos a nuestro albedrío para vivir en POBREZA EVANGÉLICA.

Voto de Obediencia
Renunciamos a decidir sobre nuestro destino, en términos generales, según nuestra propia voluntad para vivir la OBEDIENCIA CONSAGRADA.” Cfr. Directorio 190

VIDA CONSAGRADA

  • "Como todos los bautizados, estamos llamadas a la santidad. Pero nosotras, además, por la elección de Dios, nos consagramos a Él, profesando los consejos evangélicos que son un don divino que la Iglesia recibió del Señor y que, con sus gracia, se conserva perpetuamente." (Directorio, 12)
  • "Sabemos que Dios es quien toma la iniciativa de llamarnos a la vida religiosa con Amor de Predilección." (Directorio, 11)
  • "Por la profesión religiosa, abrazamos con voto público, los tres consejos evangélicos comprometiéndonos a vivirlos personal y comunitariamente, según las Constituciones." (Constituciones, 24)
  • "María, como Madre de Jesús, como Madre y Maestra nuestra, es fundamento para nuestra especial relación con el Corazón de su Hijo."
  • "Como signo de nuestra Consagración llevamos siempre el hábito."

VIDA APOSTÓLICA

  • "Todas las Hermanas del Instituto nos sentimos insertas en este espíritu misionero. La universalidad de la Iglesia Católica nos llama a estar indistintamente abiertas a misionar en cualquier país del mundo, siempre que se pueda salvaguardar la fidelidad al Carisma, según nuestras Constituciones y Directorio." (Directorio,77)
  • "Queremos vivir, desde el anonadamiento por amor al Reino que vendrá, el impulso misionero que nos reclaman las necesidades de toda la Humanidad: Pastoral en situaciones de fe viva, de evangelización y de reevangelización. Deseamos mantener las obras apostólicas estables, que son expresión genuina de nuestro Carisma. Aspiramos ser, con María, reparadoras y adoradoras del Corazón de Jesús, identificándonos con Él para manifestar a los demás sus sentimientos, bajo la apremiante inspiración de nuestro Lema: "Ametur ubique terrarum Cor Jesu Sacratissimum"".(Constituciones, Introducción del Capítulo V)

VIDA DE ORACIÓN

  • "El deseo vital de Dios está grabado en nuestro corazón porque, por Él y para Él, que no cesa de atraernos hacia Si, hemos sido creados. Sólo en Dios hallamos la verdadera felicidad. Por eso, buscar el encuentro y la unión con Dios, a través de la oración, es el acto más puro, más noble, más elevado que podemos realizar como personas y como Hijas de Santa María del Corazón de Jesús." (Directorio,38)
  • "Tenemos determinadas oraciones que expresan, de manera más propia, el espíritu de nuestro Instituto. Distinguimos en nuestro orar, tres tiempos fuertes que procuramos alternar de forma armoniosa y equilibrada, a lo largo del día: oraciones vocales, meditación y contemplación." (Directorio,42)

VIDA EUCARÍSTICA

  • "La Eucaristía es el corazón y la cumbre de la vida de la Iglesia. Es, por lo mismo, el corazón de nuestra jornada y la cumbre de los actos de nuestros días. En ella, Cristo asocia a su Iglesia y a todos sus miembros, entre los que nos encontramos nosotras, como consagradas, a su sacrificio de alabanza y acción de gracias, ofrecido una vez por todas, en la cruz, a su Padre. Por medio de este sacrifico, derrama las gracias de la salvación sobre su Cuerpo, que es la Iglesia, y así lo sentimos las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús." (Directorio,40)
  • "Sabemos también que Jesús se ha quedado con nosotras en la Eucaristía, con cuerpo, alma y divinidad. En el Sacramento Eucarístico, al igual que en su vida terrena, está sometido a las cosas tan ajenas a su perfección de los cielos como son el tiempo y el espacio. Y, por lo mismo, sometido a las circunstancias del amor o del desprecio con que se le trate, y de la soledad o del descuido en que se le deje. Padecimiento misterioso de un Dios humanado que sufre con bondad, mansedumbre, paciencia, misericordia y amor." (Directorio,43)

VIDA COMUNITARIA

  • "Como Hijas de Santa María del Corazón de Jesús hemos de tener siempre presente que el Amor de Cristo nos ha congregado en la unidad, para vivir la espiritualidad de la comunión. De esta comun-unión se derivan importantes consecuencias en nuestros modos de pensar, de sentir y de obrar, que nos capacitan para ver lo que hay de positivo, en cada una de nuestras Hermanas.
  • La santidad propia y la misión encomendada pasan por la vida comunitaria, porque Cristo se nos hace presente en la Comunidad y a través de ella. Nuestras Hermanas se convierten en sacramento de Cristo, en encuentro con Dios, y en necesidad insustituible para poder vivir el amor mutuo y la comunión con el misterio de la Trinidad que habita en nosotras, y cuya luz hemos de saber reconocer en el rostro de nuestras Hermanas." (Directorio,60)

Nuestro Carisma

Es una total Consagración a Dios en unión con María para, en correspondencia al Amor del Corazón de Jesús, rendirle un culto de adoración, amor y reparación, especialmente en la Eucaristía; participar en su misión de Amor redentor y manifestar en la propia vida, los sentimientos del Corazón Sagrado de Jesucristo.

Nuestra Espiritualidad

Se centra en el Sagrado Corazón de Jesús, especialmente en la Eucaristía. Por la fuerza amorosa de nuestra oración contemplativa, con Nuestra Señora del Sagrado Corazón, Madre y Maestra, procuramos manifestar en nuestra relación comunitaria y en nuestra misión apostólica, los mismos sentimientos del Corazón de Cristo.

Nuestra Misión

Es hacer amar el Sagrado Corazón de Jesús en todas partes por medio de las obras de apostolado estables, principalmente colegios, para la educación de la infancia y de la juventud con el propósito de regenerar la sociedad según los valores evangélicos.