Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús

MADRE MARÍA DE JESÚS VELARDE

Nació en Santander, capital de Cantabria, en la calle de Isabel la Católica, nº 7, el día de Jueves Santo, 9 de abril de 1925, en una familia acomodada y profundamente religiosa. Era la menor de los cuatro hijos que Dios concedió a Prudencia Gil de Lamadrid y Calixto Velarde: Calixto, Carmen María, Carlos y Cristina Ana María.

Recibió el Sacramento del Bautismo el 20 de abril de 1925 en la iglesia de San Francisco. La apadrinaron sus hermanos Calixto y Carmina. A los 4 años de edad, recibió el Sacramento de la Confirmación de manos de D. José Eguino y Trecu, el llamado Obispo Bueno, en la iglesia de Santa Lucía, el 17 de marzo de 1930. Y el 21 de mayo de 1933, día de La Ascensión, recibió el Sacramento de la Eucaristía por primera vez, en la Parroquia de Santiago, de Madrid.

Durante la II República Española vivió en Madrid desde 1932 a 1937 lo cual supuso una gran prueba de desprendimiento para ella que amaba tanto su Tierruca. En su adolescencia y juventud, vivió en Barcelona donde estudió el Bachillerato. Siempre se distinguió por una predilección clara hacia las más desfavorecidas de sus compañeras de colegio. A los 14 años, un 28 de febrero, ante el Santísimo Expuesto, recibiendo la bendición, vio claro que Dios la quería absolutamente para Sí. Desde entonces, comprendió que debía llevar a cabo su vocación en cuanto el Señor lo permitiera y nunca dudó de la llamada de Dios.

En la universidad de Barcelona estudió la Carrera de Filosofía y Letras. Se especializó en Historia General que culminó con Premio Extraordinario el 6 de junio de 1951. Tenía 26 años.

Conoció la Congregación de Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en el Noviciado de San Cugat del Vallés. No era atrayente en sí, la vida de aquellas Hermanas: ni su dedicación, ni el lugar, pues se trataba de una fundación muy pobre y muy reciente. Tampoco existían miras apostólicas inmediatas como para poder ejercer su brillante carrera universitaria, pero el alma de la Maestra de novicias, M. Mª del Carmen Altimiras, la cautivó por su espíritu de fe, su sencillez y entusiasmo.

Fue dócil a la Voluntad Divina que se le manifestó sencillamente. Llegó al noviciado el 26 de octubre de 1951 e ingresó en la Comunidad, dos días después, en la Solemnidad de Cristo Rey, tomando el nombre religioso de Hna. María de Jesús. Se integró inmediatamente, llevando a cabo labores duras que nunca había realizado. Desde el comienzo de su vida de formación, destacó como modelo en todo, de obediencia, de pobreza, de silencio y de caridad. Su norma de vida era la sencillez, fruto de una profunda humildad. Por ejemplo, ninguna de sus connovicias conocía su título universitario hasta que la Madre Maestra lo comunicó cuando se hizo necesario que pusiera sus conocimientos intelectuales, musicales y artísticos, al servicio de la comunidad. Por su especial visión de futuro, muy pronto pasó a convertirse en el principal apoyo de M. Mª del Carmen.

Profesó temporalmente el 25 de agosto de 1953 y perpetuamente, 3 años más tarde.

La primera obra apostólica que fundó, bajo la dirección de M. Mª del Carmen, fue un colegio: "El Pinar de Nuestra Señora" en Valldoreix. Con grandes penurias económicas desde el principio. Dios bendijo la obra y la quiso responsable de la Comunidad y Directora del Centro en 1954.

En el Ideario que M. María de Jesús escribió para "El Pinar", y en tantos años como dedicó a la educación y formación integral de los alumnos, se halla la identidad educativa que nos caracteriza como Instituto y que identifica nuestros colegios como tales. "El Pinar" fue durante años, el "Alma Mater" de la educación que impartíamos y del estilo apostólico, ya no sólo de nuestros colegios, sino también de nuestras obras.

Antes de finalizar el Año Santo de la Redención de 1983-1984, funda un movimiento de oración juvenil llamado DOYMAR: Discípulos Orantes Y Mariano - Apostólicos de la Redención, con el deseo de responder a la llamada del Santo Padre Juan Pablo II a la juventud, para promover entre los jóvenes de nuestras obras apostólicas, deseos de servir a Cristo con la vida entera, a través de los distintos caminos vocacionales en los que son llamados a dar gloria a Dios. Hoy, este movimiento está extendido también en América.

Con el fin de conservar la espiritualidad y estilo de vida en la Provincia de España, ya en el año 1958, acompañó a M. Mª del Carmen a Roma para pedir el apoyo y la guía que necesitaban. Recibida la bendición de la Iglesia, esperó confiadamente la hora definitiva de Dios. Al paso de los años, fue desarrollando el Carisma primigenio enriqueciéndolo, en la oración, con un profundo sentido trinitario y con la espiritualidad de la mística española. Impulsó la misión con una dinámica nueva, basada en las orientaciones doctrinales del Santo Padre Juan Pablo II, en todos sus escritos sobre la vida consagrada y apostólica. De esta manera M. María de Jesús ha aportado unas características específicas al modo de vivir el Carisma y la vida religiosa, tal como fue inspirada por Dios.

Siempre ha sabido mantenerse fiel al verdadero Espíritu y Carisma fundacional y a nuestras sanas tradiciones, redactadas y recogidas por ella, en los Estatutos que la Provincia española vivió desde 1969. Ha transmitido esta fidelidad a cada una de las Hermanas. Para todas, está llena de la comprensión y del espíritu materno que forman y construyen una familia religiosa unida.

Ella es la Fundadora de las 32 Comunidades, en todas las Obras Apostólicas que tiene el Instituto actualmente.

En cada apostolado ha sabido ser dócil a la inspiración divina para atender a las necesidades de las almas y mantener una unidad entre todas las Hermanas que se manifiesta especialmente, en nuestra forma de vida dirigida siempre a conservar, lo más latente y vivo posible, nuestro Carisma en la Iglesia. Desde que está al frente de nuestra familia religiosa, ha marcado con su propio carisma particular, caracterizado por una ardiente caridad, una fuerte vida comunitaria y fraterna, otorgándole un estilo peculiar con el que ha sellado cada obra apostólica que ha aceptado para el Instituto. También ha dado un lugar muy relevante a las familias en la acogida que el Instituto les brinda con la primacía de hacerles el mayor bien espiritual y de atenderles en sus necesidades corporales. Ella ha considerado a los padres de las Hermanas como los principales bienhechores del Instituto y a los que debemos nuestra principal atención y ayuda.

Siempre ha afrontado los obstáculos (sobre todo materiales a la hora de emprender nuevas obras) con un gran abandono en la Providencia Divina, pero también con gran prudencia, movida por el afán de hacer bien a las almas y salvaguardar la vida espiritual de las Hermanas.

Con estos nobles ideales, de 1993 a 1998, perseveró con especial insistencia y docilidad, en acudir a la Santa Sede para pedir en nombre de la Provincia, que ésta fuese constituida como nuevo Instituto nacido del Carisma del P. Julio Chevalier (Fundador de los Misioneros del Sagrado Corazón y, más tarde, de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, de Issoudun, en 1874), con una nueva espiritualidad, acción apostólica y vida comunitaria.

En la Natividad de Nuestra Señora, el 8 de septiembre de 1998, la Iglesia reconoció un nuevo Instituto de Derecho Pontificio, el de Hijas de Santa María del Corazón de Jesús, al que Madre María de Jesús había dado identidad, espíritu y vida, y por el que había luchado sin escatimar sacrificio. Por eso, el día 4 de octubre del mismo año, en el primer Capítulo General que se celebró, quedó elegida, por unanimidad (excepto su propio voto), Madre General del nuevo Instituto ya que todos sus miembros, la consideramos y sentimos nuestra Madre Fundadora.

Ella ha escrito nuestra Norma de vida y nuestra Espiritualidad, en las Constituciones que nos distinguen como Hijas de Santa María del Corazón de Jesús. Éstas fueron aprobadas por la Congregación para los Institutos de vida consagrada el día de la Natividad de Nuestro Señor, 25 de diciembre de 1998.

Por esta vida, cuantos la conocemos y hemos recibido de ella tantos bienes espirituales y corporales, entonamos a Dios un himno de acción de gracias.

 

Convivencias 2013 en el Monte del Gozo

Asamblea General - Abril 2013

Inauguración de Veracruz II - Julio 2014

A los 3 años

26 años

 

Celebración de las Bodas de Diamante de nuestra Fundadora. Agosto 2013